¿Existe el tiempo? El tiempo somos nosotros

20180922-DSC04085El tiempo nos inquieta. A veces nos falta; otras, nos parece que pasa tan lento. De jóvenes, sentimos que nos queda mucho; más viejos, percibimos su finitud. En el intertanto, tratamos de disfrutarlo, de aprovechar el “momento presente”. ¿Cómo se explica entonces que, mientras las personas comunes y corrientes tenemos la absoluta certeza de vivir inmersos en el tiempo, la ciencia afirme que el presente en el universo no existe?  ¿Cómo es que percibimos el paso del tiempo si al parecer vivimos en un mundo sin tiempo?

Esta es la pregunta central que aborda el libro “El Orden del Tiempo”, de Carlo Rovelli, un físico teórico de pelo desordenado y una pasión contagiosa por intentar dilucidar los misterios del tiempo desde la rama a la cual ha dedicado su vida, la gravedad cuántica.  Al igual que otros grandes de la divulgación científica – Hawking, Sagan o deGrasse Tyson, por mencionar algunos -, el estilo de este renombrado investigador italiano es claro y didáctico, pero agrega además una perspectiva filosófica y humanista – a veces incluso poética – que me parece que completa su enfoque y lo acerca al lego. Lo hace resonar con fuerza a nivel personal al hacer compatible lo que hoy la ciencia sabe del tiempo en el universo con la mirada que de él se tiene desde nuestra condición humana.

Llegué a este libro después de ver una entrevista a Rovelli que pasaron por televisión hace unos meses. Su pasión y claridad me empujaron a hacer el intento de leerlo, tentada además por la promesa – tanto del periodista como del científico – de que serían 170 páginas de lectura accesible para alguien tan ignorante en física como yo.

Confieso que la tarea no fue tan fácil como pensé, pero sí absolutamente gratificante.

El libro se divide en tres partes, pero como en una novela policial, habrá que esperar a la última de ellas para encontrar su visión sobre cómo de un mundo sin tiempo puede surgir nuestra percepción del paso del mismo.

En la primera, Rovelli describe lo que la física moderna ha llegado a comprender del tiempo y cómo la idea de un tiempo que discurre de manera ordenada, uniforme, indiferente a todo, ha demostrado ser falsa, al igual que en su momento se demostró que el sol no giraba alrededor de la Tierra, pese a que nuestros ojos percibían que sí lo hacía.

La segunda parte explica los esfuerzos de la física cuántica por dar sentido coherente a este mundo sin tiempo; un mundo de acontecimientos y no de cosas, donde “el incesante acontecer (…) no está ordenado por una línea temporal” ni “medido por un gigantesco tic tac”.

20181126_114114Tanto la primera como la segunda parte están bien ilustradas con diagramas, fotos y hasta dibujos de los Pitufos que ciertamente ayudan a entender conceptos complejos, o al menos a vislumbrar su sentido.

Rovelli escribe con soltura y claridad sobre la danza y choque de ideas de los tres grandes: Aristóteles, Newton y Einstein. También se explaya sobre los aportes de Clausius, Boltzman y los más contemporáneos Wheeler y DeWitt, a la vez que pide humildes disculpas por introducir una ecuación – ¡la única del libro! -, la del segundo principio de la termodinámica, ya que el concepto de entropía será clave para intentar explicar la naturaleza del tiempo.

Pese a que la tercera parte comienza con un par de capítulos bastante difíciles para el no iniciado – Rovelli advierte al lector que, si se prefiere, puede saltárselos – el resto de ella es la que más me gustó, ya que las piezas empiezan a calzar y a tomar sentido.

Aquí el autor hace un “viaje de vuelta hacia el tiempo perdido en la primera parte del libro”, y trata de identificar cómo se origina el tiempo – tal como lo entendemos los humanos con nuestras miopes capacidades – en un mundo sin tiempo, dejando entrever la idea de que “tal vez, el misterio del tiempo atañe a lo que somos más de lo que atañe el cosmos”. Tendría que ver más con la forma como interactuamos con la realidad, dado que nuestro cerebro está hecho “esencialmente de memoria y previsión” y no con la real estructura temporal del mundo, tal como la ciencia ha logrado percibirla hasta hoy.

Algo que ya San Agustín había intuido observando la música, la cual únicamente tiene sentido en el tiempo. En una melodía, el sentido de un sonido viene dado por los sonidos anteriores y posteriores. “Si nosotros, en todo momento estamos solo en el presente, ¿cómo podemos captar ese sentido? Podemos – observa Agustín – porque nuestra conciencia se fundamenta en la memoria y en la anticipación”.

“La hermana del sueño”

Si bien la real estructura temporal del mundo es diferente “de la imagen ingenua que tenemos de ella”, Rovelli cree que hemos avanzado en descifrarla, al menos lo suficiente como para empezar a ver “que el tiempo somos nosotros”. Es “la forma en que nosotros, seres cuyo cerebro está hecho esencialmente de memoria y previsión, interactuamos con el mundo; es la fuente de nuestra identidad”.

Es un tiempo que nos permite ser, sonreír, vivir, pero también nos inquieta por su finitud. Por ello que el último capítulo está dedicado a “la hermana del sueño” como llamó Juan Sebastián Bach a la muerte, en su Cantata BWV 56. Rovelli la percibe sin temor ni angustia; la describe como un canto – la conciencia del tiempo, según San Agustín – que se apaga. El científico finaliza luego con una bella y humana reflexión sobre la vida y la muerte que vale la pena leer.

En definitiva, me pareció un libro altamente recomendable; un texto que desafía a la vez que abre la mente, de esos que quedan resonando y que despiertan el apetito por saber más. Puede que después de leerlo no sea capaz de repetir sin equivocarme la descripción que Rovelli da de los campos gravitacionales, los principios de la física cuántica o definir con precisión lo que es el tiempo térmico, pero sí me ha entregado claves científicas y filosóficas para al menos aspirar a reflexionar sobre los misterios del tiempo.

El libro en su versión original fue escrito en italiano. Yo leí la versión en español traducida por Francisco J. Ramos Mena. Supe que, además de la versión en inglés, hay un libro-audio en ese idioma, leído por el actor británico Benedict Cumberbatch. Paso el dato a los/las fanáticos/as del actor

Carlo Rovelli es miembro del Instituto Universitario de Francia y de la Academia Internacional de Filosofía de la Ciencia, además de ser responsable del equipo de gravedad cuántica del Centro de Física Teórica de la Universidad de Aix-Marsella. Es también autor de “Siete breves lecciones de física” (editorial Anagrama), un bestseller internacional que ha sido traducido a cuarenta idiomas y que pretendo leer sin falta.

Título: El Orden del Tiempo

Autor: Carlo Rovelli

Traductor: Francisco J. Ramos Mena

Editorial: Anagrama (2018)

ISBN: 978-84-339-6422-9

Número de páginas: 177

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s