En busca de la ciudad soñada

Italo Calvino, Ciudades Invisibles
“Las ciudades invisibles”, Italo Calvino. Siruela (2012). Traducción: Aurora Bernárdez. Edición digital ISBN: 978-84-15723-20-2

“Las ciudades invisibles” de Italo Calvino es un libro que se disfruta con la mente y los sentidos, una obra que no solo se piensa, sino que también se huele, se mira, se saborea y se toca; que nos transporta a espacios inverosímiles y exóticos, al tiempo que nos interpela sin posibilidad de escape sobre el entorno en que vivimos, las ciudades que habitamos y el papel que tenemos en todo ello.

Basado en “El Millón” (1298-1299), obra redactada por Rustichello de Pisa, (también conocida como “Los viajes de Marco Polo”), el libro que Italo Calvino escribió en 1972, “Las ciudades invisibles”, pone nuevamente el relato en boca del mercader veneciano. Marco Polo aparece aquí describiendo a Kublai Kan, emperador de los tártaros, cada una de las 55 ciudades que ha visitado en sus viajes como embajador del monarca.

Todas las urbes relatadas tienen nombre de mujer, todas son imaginadas, imposibles y ninguna es reconocible. Reunidas (y luego re-barajadas) en grupos de a cinco, según sea la característica común que las distingue -“ciudades y la memoria”, “ciudades y el deseo”, “ciudades y los muertos”, “ciudades sutiles”, “ciudades continuas”, etc.- hay entre ellas ciudades alegres y tristes; urbes felices que están escondidas en las infelices; ciudades en el aire, en el mar o dentro de la tierra. Todo es posible en el imperio del Gran Kan, aunque él mismo no lo conozca.

Cada texto es breve, con una descripción a ratos sensual, a ratos abstracta, muchas veces en el terreno de la intuición. Para comprender habrá que dejarse llevar por los diferentes planos temporales, espaciales y lingüísticos que escapan de la realidad posible y que remiten más bien a universos borgianos como los de “El libro de Arena” o “La Biblioteca de Babel”.

Sensual, fantástico o abstracto, cada relato invita a la reflexión, a pensar en qué tipo de espacios habitamos y cómo es que estructuramos la vida en comunidad.  Decía Calvino en una charla que dio en la Universidad de Columbia, Nueva York, en 1983 que en esta obra creía haber desarrollado, “una discusión sobre la ciudad moderna”, y añadía que lo que a su Marco Polo le importaba era “descubrir las razones secretas que han llevado a los hombres a vivir en las ciudades”.

La conexión entre habitante y ciudad parece ineludible y lleva a preguntarse si el libro no trata, en el fondo, acerca de la persona humana, de sus pasiones, deseos y temores que se reflejan en la forma como modificamos y organizamos el entorno. Así, la alegoría abunda y podría postularse que detrás de cada lugar descrito hay una exploración poética del ser y quehacer humano. Continuar leyendo “En busca de la ciudad soñada”

Vida de viajes o el viaje de la vida

Los Errantes, Olga Tokarczuk
“Los Errantes”, Olga Tokarczuk. Anagrama (2019). Traducción: Agata Orzeszek. ISBN: 978-84-339-4105-3

“Los Errantes”, de Olga Tokarczuk, Premio Nobel de Literatura 2018, es un libro extraño pero hermoso. Aunque tiene una narradora, no es una novela tradicional; aunque su lenguaje está colmado de bellas y sugerentes imágenes, no es un poema; y aunque desmenuza con precisión quirúrgica el tema del viaje, tampoco es un ensayo. Es quizás todo lo anterior y en eso radica su originalidad y su atractivo.

Visto al microscopio, es un libro compuesto por múltiples historias, anécdotas, reflexiones, textos largos y cortos. A ratos se lee como un recuento de memorias; a ratos, como relatos aparentemente sin conexión entre sí pero que intuimos que se relacionan con la idea del movimiento, de ese cambio constante del que nadie escapa -ya lo decía Heráclito hace miles de años y Machado hace menos tiempo- y que algunos buscan acelerar yendo al encuentro de nuevas realidades, situaciones y lugares; en una palabra, viajando.

Juguetona y a la vez elegante, la voz de la narradora otorga una buena dosis de unidad a este fragmentado texto que nos hace saltar de un lugar a otro, a veces de un siglo a otro. Ella es una errante, una de esas personas que no echan raíces: “No me nutro de la savia de la tierra, (…) Mi energía es generada por el movimiento”. Es una viajera empedernida que, además, dice tener un “síndrome” que la hace ir hacia todo lo defectuoso, lo imperfecto, lo roto, todo lo que se aparta de la norma; tiene la convicción de que es “ahí donde el verdadero ser sale a la superficie y revela su naturaleza” y eso es lo que busca en sus viajes.

Historia tras historia, la acompañamos en sus peregrinaciones que van siempre “en pos de otro peregrino”; uno malogrado, hecho pedazos. Algunos relatos están narrados en primera persona, escenas que vivió en hoteles, aeropuertos, trenes, salas de esperas, encuentro con viajeros singulares o conversaciones oídas al pasar. Un verdadero gabinete de curiosidades: discusiones con ictiólogos creacionistas, con personas que viajan a lo largo del meridiano cero y muchas más, así como experiencias raras como la de esa llave de hotel de la pieza número 9 que todos pierden, y ella también. Todo esto, entreverado con fragmentos de las charlas que, en un aeropuerto, da una pareja de científicos muy serios sobre “la Psicología del viaje”, en un registro que desentona con el ánimo de los pasajeros y que hace ver la situación a ratos bastante cómica.

También hay relatos en tercera persona, historias que para mi gusto son las mejor logradas del libro y donde Tokarczuk nos transporta a universos tan disímiles como cautivantes. La de aquella mujer que desaparece con su hijo en una isla por tres días durante sus vacaciones, para desesperación y obsesión de su marido; la de la madre que abandona a su atribulada familia y se pasa el tiempo viajando en una misma línea del metro sin salir a la luz del día; o la del conductor de un ferry que hace el mismo trayecto en línea recta, llevando y trayendo pasajeros desde y hacia una isla hasta volverse loco.

La isla es ciertamente un tema recurrente, lo mismo que los mapas y el cuerpo humano. Cartografía y anatomía se mezclarán así en varias de estas historias de peregrinos antiguos y presentes. Todos viajan de un punto a otro y en el proceso, transforman su noción del tiempo intermedio, esa especie de limbo o tiempo insular; el tiempo del viajero que parece ser distinto al del que no está en movimiento.

Invita a la reflexión esta singular y bella lectura que la misma autora llamó “novela de constelación”. Surge inevitablemente la pregunta de por qué viajamos. ¿Qué queremos encontrar? ¿El objetivo va cambiando durante el trayecto? ¿Qué conservamos de nuestros viajes? Continuar leyendo “Vida de viajes o el viaje de la vida”

Intermedio musical

Stacey Kent
“Breakfast on the morning tram” de Stacey Kent. Album lanzado en 2007 por el sello ParlOphone/Warner. Nominado al Grammy en 2008.

Me gustan estos días que me arrancan de la rutina, este interludio entre fiestas, este tiempo de familia, de reencuentro con amigos y de reposo para algunos, donde no sabemos en qué día de la semana estamos mientras esperamos el nuevo año y nos olvidamos un rato de la dieta.

Hay algo embriagador en esta sensación de transición que nos transporta de un tiempo a otro y nada mejor que acompañarla de buena música y letras nóbeles.

Hace poco descubrí a Stacey Kent, cantante de jazz estadounidense de larga carrera artística, y supe de la singular asociación que tiene con el escritor Kazuo Ishiguro (“Los Restos del día” (1989), “Nunca me abandones” (2005), entre otros), premio Nobel de Literatura 2017. Hasta 2002 ambos no se conocían, pero la casualidad quiso que un día, escuchando una entrevista radial que le hacían al autor, Stacey Kent quedara atónita cuando él señaló que era fanático de su música. Ante tanta coincidencia -porque ella también era ávida lectora de sus libros- decidió contactarlo para agradecerle sus palabras, lo que derivó en un encuentro y el comienzo de una amistad que dura hasta hoy.

La música es un tema tratado en muchas de las obras de Ishiguro (“Los Inconsolables” y “Nocturnos”, por ejemplo), pero nunca sus relatos habían sido transformados en música, al menos no en público. Según cuenta él mismo en un artículo del diario The Independent, escribir canciones fue una de sus pasiones en su juventud, por lo que se entusiasmó mucho cuando, a poco andar, Stacey Kent y su marido, el saxofonista Jim Tomlinson, le propusieron que escribiera la letra de canciones para su nueva producción discográfica.

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Kazuo Ishiguro, premio Nobel de Literatura 2017

Así nació el álbum “Breakfast on the Morning Tram” (2007), que incluye cuatro canciones escritas por Ishiguro con música de Tomlinson. Estas son “I wish I could go travelling again”, “So Romantic”, “The Ice Hotel” y “Breakfast on the Morning Tram”. En cada una, Ishiguro construye un universo delicado, sutil y lleno de metáforas, tan propio de su narrativa. Son canciones que cuentan historias de amor y desamor, de viajes, decepciones y nuevos lugares que suscitan emociones.

Una de mis favoritas es la que le dio el nombre al álbum y que en español se traduce como “Desayuno en el tranvía de la mañana”. Describe un lugar casi mágico -el tranvía de la mañana- con cualidades excepcionales, capaz de hacer que un extranjero en la gran ciudad se sienta acogido y comprendido. Lo invita a entrar y a disfrutar un panqueque de canela que le hará pasar su pena. Los otros pasajeros lo harán sentirse en casa, le ofrecerán más café y no lo dejarán sentarse solo. Porque han visto a muchos como él/ella y ellos también han pasado por lo mismo.

Dan ganas que toda gran ciudad tuviera uno de estos tranvías para acoger al agobiado recién llegado.

Otra canción, “The Ice hotel” (“El hotel de hielo”), es una invitación más romántica para arrancarse a un paisaje exótico por lo frío, sensual y extremo. Juega con contrastes y escapa del lugar común, sin dejar de lado el humor, muy bien interpretado por la bella voz de Kent. La música es hermosa y más que hablar de ella es mejor escucharla. Les dejo estos videos para que disfruten con unas lindas canciones estos últimos días de 2019.

Nos vemos en 2020, que espero traiga para todos, paz, amor, salud y muy buenas lecturas.

 

Confesiones de un hombre de dos caras

Sympathizer
“The Sympathizer”, Viet Thanh Nguyen. Corsair (2015) ISBN: 978-1-472151-38-4. En español: “El Simpatizante”. Seix Barral (2017). Traducción: Javier Calvo. ISBN: 978-8432232237

Vietnam, abril de 1975, las fuerzas del Viet Cong están a punto de entrar en Saigón, el pánico cunde, la batalla final se acerca: ¿caída o liberación de esta simbólica ciudad? Para el narrador y protagonista de “El simpatizante” (2015), novela de Viet Thanh Nguyen, se trata de ambas cosas a la vez: tanto derrota como victoria. Y ese es precisamente su drama, porque, a diferencia de quienes lo rodean, él puede ver las situaciones desde las dos caras de la moneda. Este narrador sin nombre es un espía, un topo, un comunista infiltrado en el círculo de confianza de un General del Ejército de Vietnam del Sur y sus aliados estadounidenses, que de tanto convivir con unos y otros no puede evitar simpatizar con todos.

Los primeros capítulos de esta novela -premiada con el Pulitzer de Ficción en 2016- describen con precisión hipnótica la dantesca escena de la captura de Saigón que marcó el fin de la guerra de Vietnam. La trama no suelta. La situación del narrador parece imposible: no solo espía a las fuerzas que están siendo derrotadas, sino que junto con ellas, debe esquivar las bombas amigas, luego de haber organizado la evacuación del General del Sur, su familia y una lista que él mismo compuso de “elegidos” que abordarán el último avión estadounidense que despegue de la capital huyendo de las fuerzas comunistas. El, sin embargo, no podrá quedarse a celebrar, ya que sus superiores del Viet Cong le ordenan partir con los refugiados y continuar su labor de espía en el exilio en EE.UU. de modo de advertirles sobre una eventual reorganización de fuerzas.

Narrada en forma de una confesión que solo hasta bien avanzado el relato no sabremos a quién se dirige, la novela juega todo el tiempo con la idea de dualidad, propia del agente encubierto, del “hombre de dos caras” como él mismo se define. Una dualidad potenciada por su calidad de mestizo, hijo ilegítimo (y no reconocido) de un sacerdote francés y una joven de una localidad pobre en el altiplano central de Vietnam. Desde niño ha vivido entre dos mundos, debiendo soportar las burlas de quienes lo tildaban de bastardo y la cruel indiferencia de su padre que no lo llamaba de ninguna manera.

Camaleónico en su resiliencia, el protagonista se mueve cómodamente entre realidades binarias: Norte-Sur, comunistas – capitalistas; EE.UU.-Vietnam; huéspedes-refugiados, que hacen las veces de espejo de la tensión de su propia identidad partida en dos. Lo interesante es que a veces los “bandos” se reorganizan y es así como durante el exilio en EE.UU. que sigue al escape de Saigón, y al pasar las mismas penurias que sus connacionales refugiados, la distinción entre vietnamitas del norte y vietnamitas del sur se va borrando en su mente para dejar paso a la dicotomía entre vietnamitas a secas y aquellos poderes que los han utilizado y luego abandonado.

La historia de este Capitán sin nombre refleja en el fondo el drama de un pueblo y su profundo sentimiento de haber sido traicionado, ya sea por la revolución comunista, ya sea por su aliado capitalista, o por ambos a la vez. En ese sentido, me pareció interesante que los eventos que se suceden a lo largo de la novela van dando una voz creíble a la perspectiva vietnamita -a secas, sin apellidos- generalmente ausente en los recuentos más hollywoodienses del conflicto de Vietnam. En eso creo que radica el mayor mérito de Viet Thanh Nguyen. Continuar leyendo “Confesiones de un hombre de dos caras”

Aprender de los que acogen la diferencia

Andrew Solomon, Lejos del Arbol
“Lejos del Arbol”, Andrew Solomon. Debate (2014). Traducción: Joaquín Chamorro Mielke y Sergio Lledó Rando. ISBN:978-84-9992-456-4

La revista Reflector aborda en el número 1 de su edición Europa el tema de la intolerancia y la exclusión desde la perspectiva de diferentes disciplinas humanistas, entre ellas la literatura.

Les dejo el artículo que escribí para esta publicación, donde comento el excelente libro de Andrew Solomon, “Lejos de Arbol” (Debate, 2014).

Se trata de una obra imperdible, de una humanidad desbordante, que recomiendo a todos quienes quieran aprender de los que han sabido a acoger y querer la diferencia en sus propias familias.

Lee el artículo de Reflector pinchando aquí.

Reflector 1

En modo Quijote

Quijote y SanchoEsta ha sido una larga pausa sin escribir en mi blog y les pido disculpas, pero quiero contarles que no ha sido por falta de lecturas. Al contrario, en este tiempo he andado absolutamente absorta en este loco de El Quijote de La Mancha, cuyas aventuras por fin me animé a leer por completo, tal como las escribió Miguel de Cervantes Saavedra, en sus dos partes, con sus 126 capítulos y más de 1.100 páginas, que me devoré enteritas, una por una, además de un par de otras lecturas anexas que vinieron muy al caso.

No haré una reseña de la novela -para eso están los expertos cervantinos- solo contarles mi experiencia y animar a quienes no lo hayan hecho hasta ahora a lanzarse sin miedo a esta tremenda obra, no importa cuán literato o debutante se sea, ya que es un recorrido fascinante, accesible y sumamente entretenido.

Imposible no tener una idea -aunque sea estereotipada- del Quijote y su escudero Sancho Panza. Me dirán que lo estudiamos en el colegio; que sabemos que forma parte del acervo arquetípico de la literatura universal; que hemos visto obras de teatro, películas y hasta musicales sobre él. Otra cosa muy distinta, sin embargo, es tener una experiencia directa de estos personajes, conocerlos sin intermediarios más que el propio Cervantes. Y eso solo se logra leyéndolo. Entero.

Era una tarea que tenía pendiente hace muchísimo tiempo. Estudié literatura en una universidad británica, donde el canon más bien está teñido por ese otro gigante de las letras que es Shakespeare, por lo que, tarde o temprano, debía equilibrar la balanza y tener una experiencia de primera fuente de la obra del genial español.

Don Quijote de la Mancha

Es cierto que asusta un poco ese halo de “obra magna” que suele rodear a estos títulos que -con justísima razón- han sido elevados a los altares de la literatura universal, aunque a riesgo de hacerlos parecer inalcanzables para el “desocupado lector”, precisamente ese al que se dirige Cervantes. Mejor no pensarlo mucho y fue así que me lancé a su lectura. Para ello, elegí la edición del IV Centenario, de la RAE (Alfaguara, 2004) que tenía juntando polvo desde hace años, con notas de Francisco Rico y prólogos de Mario Vargas Llosa, Francisco Ayala y Martín de Riquer. Casi un kilo de libro, que me las arreglé para llevar a la playa durante el verano, en el tren, el avión y a donde fuera para aprovechar cada minuto libre.

A poco andar, comencé a disfrutar de una lectura entretenida, las más de las veces muy cómica, con un lenguaje accesible pese a haber sido escrita hace cuatro siglos y que, cuando no lo es, las notas ayudan a aclarar conceptos.

Creo que el Quijote es una obra que permite leerse a muchos niveles, pero debe primeramente ser abordada por el simple gusto de leer. Solo por ello, ya vale la pena. Disfrutar de su ingenio y su humor; apreciar tanto la comedia como la tragedia que se esconden en cada rincón; conocer a esos personajes tan creíbles, con reacciones tan humanas, que conversan en diálogos tan realistas que da la impresión de estar oyéndolos en vivo y en directo. Gozar de la ironía y la sátira que Cervantes hace de las formas más afectadas y admirar su creatividad narrativa sin igual que nos hace entrar en un laberinto de narradores, de historias dentro de historias, muñecas rusas contadas por moros y cristianos y una meta ficción llevada a extremos tan locos como cuando el mismo Quijote en la segunda parte (publicada en 1615) se admira de conocer a otros personajes que ya han leído sobre sus aventuras descritas en la primera parte de 1605.

Esta inventiva metaficcional es uno de los aspectos que más disfruté de la lectura. También quedé fascinada al disfrutar de primera fuente de la modernidad del Quijote, no solo por su genialidad narrativa, sino que por el tipo de temas que aborda y la forma en que lo hace, que bien podría trasladarse a situaciones sumamente actuales.

La libertad, la justicia, los conflictos y la convivencia entre diferentes grupos étnicos y religiosos, las migraciones, las expulsiones, la mezcla racial, la identidad, la temática de la mujer, la esclavitud, el amor, los celos, la corrupción y los desafíos del arte de gobernar son algunos de los temas que recorren las aventuras quijotescas y van reflejando a un Cervantes muy adelantado para su época. Continuar leyendo “En modo Quijote”

A mi padre lector, ¡feliz cumpleaños!

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Foto: Gaelle Marcel en Unsplash

¿De dónde nos viene el gusto por la lectura? ¿Se hereda, se adquiere o se nace con él? ¿Se “respira” en la casa, se aprende de un maestro o nos llega por pura casualidad, gracias a un libro que nos enganchó en un momento crítico? Yo diría que es un poco de todo, pero me atrevo a afirmar que, en la mayoría de los casos, nos contagiamos con este bichito desde niños y que siempre hay una persona clave a quien agradecerle que nos enamoremos de los libros.

En mi caso, esa persona es mi papá y, sí, adivinaron que todo este preámbulo es una buena excusa para hablar de él, porque hoy cumple 80 años y se merece un homenaje. Así es que, permítanme esta entrada más personal de lo que suelo escribir en mi blog, pero pienso que viene absolutamente al caso, ya que precisamente su título “El gusto de leer” se lo debo a él.

Si con mi madre aprendí a amar la música, mi papá me enseñó a disfrutar de la lectura. Aprendí a leer con el Silabario Hispanoamericano -¡horror, estoy revelando mi edad!- pero mis primeros pasos en la literatura los di zambulléndome en las aventuras del Pato Donald y sus sobrinos y riendo con las rabietas del Tío Rico que tan bien retrataba la revista “Patolandia” que mi papá me compraba religiosamente apenas salía a la venta en quioscos. “Condorito” era otra infaltable, sobre todo cuando leíamos juntos los chistes y él imitaba a Pepe Cortisona o le hacía voces a Garganta de Lata.

Crecí en una época sin pantallas -salvo la del único televisor en blanco y negro de la casa, que transmitía a partir del medio día-, pero no creo que esa fuera una condición suficiente para abrazar la lectura; basta ver que muchos niños de aquella época hoy no son adultos lectores, y también conozco niños actuales que, pese a tanta pantalla disponible, son ávidos consumidores de libros. En mi caso, leer era una experiencia entretenida que desde temprana edad asocié con buenos momentos con mi padre; a veces incluso no hacía faltar leer, bastaba que me contara algún cuento antes de dormirme, para inculcarme para siempre el gusto por una buena historia. Fue así como recién en la secundaria me di cuenta de que, sin saberlo, ya había “leído” una buena parte de “Don Quijote de la Mancha”, ya que las desventuras de la princesa Micomicona y las aventuras de Sancho en la Insula Barataria habían sido relatos frecuentes de mi padre en esos días de infancia.

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La ceguera con otra mirada

Lina Meruane (2)
“Sangre en el ojo”, Lina Meruane. Editorial Literatura Random House (2017). 177 páginas. ISBN:978-956-9766-64-0

Excelente novela “Sangre en el Ojo” de la escritora Lina Meruane, quien ya desde el título nos hace entrar en un juego de palabras donde literalidad y metáfora se mueven inseparables en un baile que va a recorrer todo el relato con gran inteligencia. Lina, la narradora, es una joven escritora, estudiante de posgrado, chilena en Nueva York, quien ha comenzado a quedarse ciega. Literalmente se le están llenando los ojos de sangre, pero junto con ello, también se le comienza a llenar el alma de rabia, miedo y frustración, desplegando una resistencia feroz a la enfermedad y un deseo de revancha que va a salpicar a quienes más la quieren.

La novela relata la angustiosa espera entre el momento en que comienza a ver “sangre derramándose dentro de mi ojo” durante una fiesta con amigos en Nueva York -evento que realmente le sucedió a la autora- y la operación a manos de un renombrado especialista -muy bien retratado-, en la cual tiene puestas todas sus esperanzas de recuperar la vista. No es una espera pasiva; al contrario, Lina está en permanente movimiento, la vemos cambiarse de casa, caminar a tientas en la nieve, ser empujada en silla de ruedas rauda por aeropuertos, para luego desplazarse a trastabillones por el avión en el que viaja sola a Chile. Avanzar parece ser la consigna, como si la narradora temiera que el detenerse la fuera a dejar ciega para siempre.

En este constante movimiento, la idea de la migración opera como telón de fondo y toma diferentes formas a lo largo de la narración: la protagonista, extranjera en Nueva York, viaja a su país, Chile, donde también se siente distinta; la vidente que pasa al mundo de los ciegos, se entera de lo incomprendido que resulta aquel para quienes aún ven, pero tampoco quiere pertenecer a él definitivamente. El cuerpo y la mente de Lina no se detienen, se mueven de un mundo a otro, comparando, tratando de dar sentido a las distintas realidades a su alrededor y emulando en cierta forma a la figura del ciego peregrino, mendigo, maldito, tan frecuente en la literatura desde hace siglos. Encarna así al “otro” errante, aquel que resulta incómodo porque aporta una visión diferente de las cosas, una crítica mordaz a su entorno, ya sea el neoyorquino o el chileno, el vidente o el ciego, porque lo “mira” desde el movimiento y siempre desde el margen.

En el marco de esta espera angustiosa, donde Lina confía en que la cirugía la salvará de la invidencia, la ceguera se impone como otro gran tema. En el aspecto literal, la narradora no escatima detalles -a veces difíciles de leer- cuando se trata de describir los crudos procedimientos médicos, las hostiles salas de espera y los tratamientos más incómodos que pueda imaginarse, a la vez que relata con una precisión cinematográfica los problemas prácticos de no ver, desde lo complicado que resulta viajar en metro hasta hacer una simple maleta.

Pero es en la metáfora donde la ceguera alcanza su mayor riqueza en esta novela. Por un lado, aparece como símbolo de incondicionalidad, del amor ciego, sobre todo en el personaje de Ignacio, su pareja, quien también hace las veces de “lazarillo”, otra figura frecuente en la literatura y la mitología, que recuerda a Antígona guiando fielmente a su padre Edipo, luego de que éste se arrancara los ojos al enterarse del incesto cometido con Yocasta, su madre, sin saberlo. Continuar leyendo “La ceguera con otra mirada”

Las mil formas de llorar

Milena Busquets
“También esto pasará”, Milena Busquets. Editorial Anagrama (2015). 172 páginas. ISBN:978-84-339-9788-3

La paradoja del duelo, del cómo enfrentamos la muerte de un ser querido, es que se trata de un proceso único, donde no hay dos maneras idénticas de llevarlo y, sin embargo, todos sabemos reconocerlo cuando lo tenemos cerca como una vivencia universal y empatizamos de inmediato con quien lo sufre. Transmitir con palabras la esencia de ese penoso camino sin caer en el lugar común, no es tarea fácil y quizás ahí radique el acierto de Milena Busquets en su excelente novela “También esto pasará”, la bien contada historia del dolor de una hija tras el deceso de su madre. Su reacción a la muerte, su manera de apaciguar la pena y de olvidar la ausencia puede que no se parezca en nada a nuestros propios duelos, sin embargo, el relato está tan bien tejido que nos hace revivirlos e identificarnos completamente con la narradora.

Blanca, 40 años, -un alter ego de la autora, hija de la editora/escritora Esther Tusquets- le cuenta a su madre recién muerta todo lo que le sucede, siente y piensa durante las primeras semanas que siguen al funeral. La acción empieza y termina en el cementerio, pero transcurre principalmente en Cadaqués, lugar de su infancia a orillas del Mediterráneo, donde la protagonista ha ido a pasar unos días con sus dos niños, sus dos ex maridos y un par de amigas, a los que se unirán más personajes masculinos, formando una tribu bastante dispar y ruidosa que intentará a ratos sacarla de su pena.

Pese al revuelo del verano, se trata de una novela íntima, donde la trama simple en acontecimientos se pone al servicio de la expresiva narración del adolorido, enrabiado y exhausto mundo interior de Blanca, justo después de enterrar a su madre.

El monólogo interno es ágil, se lee fácil y engancha por su lenguaje coloquial y por lo cercanas que parecen ciertas situaciones y sensaciones. Busquets, en la voz de Blanca, deja correr libremente y con gran habilidad ese flujo de consciencia que la hace saltar de un relato a otro, asociando situaciones banales con algún aspecto de la vida y muerte de su madre. La forma en que Blanca juguetea con el móvil mientras coquetea con un amigo la traslada a la enfermedad materna y a contar cómo temía cada llamada de teléfono durante las últimas semanas; un comentario de su hijo en el auto la conecta al miedo de su madre en la fase terminal; la carnicería de la esquina en Cadaqués, le recuerda los hospitales que recorrieron juntas y así sucesivamente.

Todo la renvía a ella con la violencia de un tenso elástico; todo gatilla algún recuerdo de su último tiempo y también de su propia infancia, la forma en que le hablaba, las peleas, su ausencia al momento de su muerte. No se la puede sacar de su cabeza, de sus pesadillas, de su piel y de su corazón.

Hay recuerdos, pero también está el presente: paseos en barca, sol, fiestas y mucho sexo. Para Blanca, el antónimo de la muerte es el sexo: con su ex marido, con su actual amante, un hombre casado; ganas de sexo con un desconocido que ve en el cementerio y luego en la playa, flirteos incluso con un amigo del que reconoce no sentirse atraída para nada. Sexo como negación de la muerte, la eterna tensión entre Eros y Thanatos de la que hablaba Freud. Continuar leyendo “Las mil formas de llorar”

Esas complicadas criaturas de cable y hueso

McEwan
“Machines Like Me”, Ian McEwan. Editorial Jonathan Cape (2019). 306 paginas. ISBN: 978-1-787-33166-2

Año 1982. En una realidad alternativa, el Reino Unido ha perdido la guerra de las Malvinas, los Beatles acaban de lanzar su último álbum y Alan Turing -el gran matemático inglés que descifró en 1944 el código Enigma de los alemanes y aceleró la victoria de los aliados- no se suicidó en 1954 sino que goza de excelente salud. Gracias a sus investigaciones en inteligencia artificial, se ha desarrollado una tecnología capaz de producir robots de aspecto absolutamente humano, de los que se acaban de lanzar a la venta 25 “individuos”: 12 Adanes y 13 Evas. Son caros, pero Charlie Friend, un antropólogo y nerd de la electrónica, que vive al tres y al cuatro de lo que le dan sus transacciones en línea, decide gastarse la herencia que le dejó su madre y comprarse un Adán (Adam), cuya personalidad programará a medias con Miranda, su joven vecina de quien está enamorado.

Dos humanos y un robot, un triángulo complicado pero que a cargo de la pluma de Ian McEwan, el laureado y versátil escritor británico, se transforma en una entretenida e interesante novela, “Machines Like Me” (2019), que aborda problemas humanos actuales, así como cuestiones inquietantes sobre el futuro.

No será la primera ni la última vez que leamos un libro sobre inteligencia artificial y robots de aspecto humanoide. El tema viene dando vuelta por décadas, con Isaac Asimov (1920-1992) a la cabeza como uno de los autores más influyentes entre quienes se han dejado inspirar por esta idea, loca en su época -años 50-, aunque no tanto hoy en día. Puede que no sea una idea original, pero McEwan acierta a darle una vuelta de tuerca adicional con maestría literaria, planteando preguntas interesantes de plena actualidad. Mal que mal, y tal como lo ha dicho antes el autor, los libros de ciencia ficción, más que del futuro, tratan realmente del presente.

A diferencia de los robots de metal y tuercas de Asimov, los de McEwan tienen un aspecto perfectamente humano. De piel suave y movimientos fluidos, están diseñados a la perfección para realizar todo lo que un común mortal es capaz de hacer, desde desmalezar el jardín hasta hacer el amor, además de poseer una habilidad de procesamiento de información con la que un humano no podría ni soñar. Tanta perfección, sin embargo, llegará a complicar la vida de Charlie, quien, a poco andar, se habrá arrepentido de su compra. Adam se ha enamorado de Miranda, le escribe haikus y amenaza con destruir su vida junto con la de su amada.

Como ocurre habitualmente en las novelas de McEwan – en especial “La Ley del Menor” (2015), “Expiación” (2002), “Operación Dulce” (2013) y “Cáscara de Nuez” (2017)- los problemas que enfrentan sus protagonistas tienen siempre un trasfondo moral. Por variada que sea la temática aparente, ésta se transforma en una buena excusa para explorar esa línea a veces tenue que separa la mentira del secreto y este de las verdades a medias, o para ahondar en el dilema entre lo perfecto y lo posible, tan propio de decisiones morales complicadas, donde no existe una salida óptima, sino que solo un mal menor. Continuar leyendo “Esas complicadas criaturas de cable y hueso”